Al niño de mis ojos, cuatro semanas antes de nacer

Publicado: enero 28, 2014 en Uncategorized

Todo tan níveo y yo

buscando la manera de apaciguar el dolor

en la encía,

de apaciguarme la perseverancia

o un amor ciego y alto como un

mástil que recubre

este ser que desperté

siendo por la duplicación constante

de células vivas que hay dentro de

su cuerpo nuestro cuerpo la vida:

la viña o vid fructífera

fructificando como un ente incólume

hasta mi perseverancia:

también esta mañana pienso

agacharme con mis guantes puestos,

y con la escoba puesta como un brazo

a recoger la basura

a los señores

por unos pocos dólares mensuales.

Anda mi encía

y duele y sin embargo

ya desperté a las cinco de la mañana

a prepararme

el café y el cigarro,

la molestia en los dedos de las manos;

el cuerpo sedentario y sin costumbre

que se parta

como una calabaza por el amor a todas

esas células que se triplican

vivas y constantes que hay dentro de

su cuerpo nuestro cuerpo la vida:

un cuerpo nuevo que se yergue sano,

llorón y sonriente

como un pacto de amor entre los tres.

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