My lil eskimo friend

Publicado: marzo 3, 2014 en Uncategorized

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Pequeña introducción para Casi Cayéndose

Así sentimos al pequeño Ignacio mamá y papá. Tal y como está escrito es tal y como primero nos obtuvo. Si pongo como 1 mis sentires es meramente cuestión de contrastes; cuestión de que algo tan tibio y sincero como lo que le ha escrito su mamita no caiga como una pesada ancla encima de algo tan que no me alcanza que le escribí a bebé.

Ya pensé incluso en ahorrarme mi parte, en dejar que hable sola mi esposita y quedar en mutis, para siempre en mutis. Pero si en un final subo ambas cartas será, sencillamente, porque al pequeño Ignacio también lo quiere mucho su papá.

1

No sé cómo empezar.

Esta vaguez que atisba contra mí se la ha pasado hablando incoherencias. Recordándome entre varias otras cosas que estuve nueve meses (estos últimos nueve) creyendo férreamente en que el mundo iba a ponerse de lo más lindo pa esperar mi chama. Que iba a ponerse sus mejores flores en la cabeza, un batilongo blanco, e iba a prestarme su mejor llovizna pa la ocasión. Y que luego mis ojos, agradecidos, lo iban a ver siempre como un mundo más limpio.

Pero no. Resulta que la lluvia trajo consigo a un niño que es mi niño, y que el mundo siquiera se presentó menos despolvorido, o menos nítido, ni le ha importado un pito colorito recibirlo en los huesos. Ni le importa.

Y que mis ojos no agradecen nada, sino que ven indecoroso todo, la yerba, el suelo, el frío, el CO2, basuras adyacentes que desde ya se han dado a jugar al entraysale con esa naricita mínima lastimada por los cascos de las patas de un médico, y un cuerpecito rosa de ocho libras y pico, la línea curva de to el horizonte en que habitará mi niño: el niñolín que vino con la lluvia para siempre a despejar la nube infecta aquella que no marchaba de encima de mí.

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2

Cuando comenzó la primera lluvia del 27 de febrero, yo también comencé a romper aguas, como dirían el siglo XIX. Estaba cumpliendo mi semana 38 con dos días. Y hasta ese momento estaba convencida de que tenía una vida adentro, aunque todavía no entendiera la complejidad de la misma.

Pocas horas después del siguiente día estaba oyendo el llanto de mi bebé. Cuando lo vi saliendo de mí, y vi que se lo estaban llevando, fue un choque. ¿Cómo salió eso de allá adentro? ¿Cómo puede ser algo que creé yo?… ¿Será que soy insensible como mamá? ¿Dónde estaba el amor?

Minutos más tarde, cuando estaba en mi regazo, no pude controlar las lágrimas: era una cosita tan pequeñita, tan frágil, y yo allí, con unas ganas de salir corriendo y sacarlo de aquel lugar tan espantoso.

Hoy mi única preocupación es que quiero recuperarme rápido y no tengo las fuerzas que quisiera para poder caminar y hacerle todo… Lo más gracioso es que no es mi pequeño yo, porque es igual a su papá… jajajajajja…

Ignacio, de seguro al leer estos escritos te vas por el de tu papi… pero quiero que lo sepas: desde que naciste hace unas horas, estoy muy orgullosa de ti.

Por siempre, tu mamita.

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comentarios
  1. ya tienes bebé!!!! Felicidades mi hermanito!!!!!!!!!!!!!!!

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