Aimeé (Dear Mama)

Publicado: mayo 21, 2014 en Uncategorized

Lloro sin ganas

y te vi perderte mientras movías la mano

como quien hasta pronto.

 

Yo nunca miro atrás: cuestión

de orgullo, estupideces mías mejorables

pero te vi perderte en ese carro con

tu uniforme de maestra master que no fue a trabajar por

imprimir

mis maniobras

imperceptibles,

y por llevarme

un pomito con jugo de mango.

 

Lloro sin ganas y escribir no puedo pero escucho,

pero escucho y recuerdo y

tengo ganas de pegarle un abrazo a esos dos ojos

de jicotea linda que me quiere.

 

Además, me jode amontonarte tanta basura escrita desde

este par de manos incapaces de decir lo que sienten como lo

sienten sin pensar y punto.

Pero tú.

Sé que piensas en mí y que

yo

jamás

seré un duende de barro con pintura vigía

del jardín de la casa que sueñas, que no tienes.

 

Eres tan rara. Me pareces tan

distante

compulsiva

deshojada

y tan mía a la vez que soy tan tuyo.

Evocación mediocre.

Técnicas infalibles para el llanto pero

este par de manos

no se sueltan,

y no saben decirte aunque lo intentan.

Y lo intento

a medida

que te pierdes en ese carro con tu uniforme de maestra master

que te has ganado por tus tempestades.

Y llevas en el bolso lo que

queda del jugo de mango

y de esos besos fríos como estos versos sosos,

desaliñados

que te suelto encima

como una maquinaria

de escribirte

estos versos con tornillos y tuercas desveladas

que no van a gustarte;

que no pueden gustarle a ser alguno que

entienda lo distinto que

se ama y lo que cuesta

escribir un poema de amor cuando es amor real

sin vísceras,

con sangre

y con el tedio

y la nostalgia,

tu soledad que tantas veces debes haber tragado con

diasepán y con

creyón de labios.

 

La eternidad.

La muerte.

La sospecha.

Los puntos y el hermano que no tengo porque estás

tan vacía por mi culpa.

 

Y yo tan lleno, tan desesperado,

y tan falto de abrazo porque te vas

en ese carro blanco con

tu uniforme de maestra master a dejar los riñones en la escuela

para poder darme luego cincuenta pesos

y excusarles dentro el

te amo.

 

Tú y los recuerdos. Tú y esa vez que entré

al cuarto de repente

y te descubrí

penetrada

por un narizón

estúpido

que me quiso comprar con un video y

una jarra de cerveza

cuando tenía como siete

años.

No sé si más.

No sé si fueron menos.

Pero esa imagen.

Y aquellos poemas en los que no aparezco.

Y todas esas veces que lloraste.

Y la vez que me rompiste las libretas no

sé por qué maldito

arranque de histeria de esos

que te dan a veces,

que siembran odio en esos ojos grandes

y sales pa’ la esquina a matar mi jaba

de juguetes plásticos en el poste que

aguanta la basura que vierten los vecinos, o los ángeles.

Esos ataques

de histeria y de odio que siempre son amor

cuando te obligan a correr luego a traer mis juguetes ,

a pedirme perdón, a armarlos todos

aunque no seas capaz de ponerle

la rueda que le toca

al carrito que le toca.

 

Aunque seas capaz de apoyarme siempre.

Cuando tengo y no tengo las razones. Cuando

me dan mis ataques

de histeria por decirte

que te odio por romperme los juguetes, las libretas;

pero corro a buscarte como un

sauce

no más siento un tonito

repugnante en la voz deun profesor cualquiera.

 

Y te veo partir en ese carro con tu uniforme

de maestra master que te merece el sudor

y el orgullo de tus cuarenta

y pico de años

mínimos

y tus ojos de jicotea hermosa que

me quiere,

que devuelve la vista al percatarse de que desaparezco

de repente

en ese

horizonte de líneas

de trenes

y pancartas

y carros

y camiones,

del milagro cotidiano del huevo frito

y los candados de la reja

sin volver a pensarte

de momento;

tal vez mientras te cubres

la nostalgia de que otra vez no te dije

te amo,

de que otra vez plantaste otro

te amo

que germinó vacío,

deshojado,

sin frutos ni raíces porque

hasta ahora nacen de mi pecho:

mi pecho moraúzco

de negro insoportable que te adora hasta más no poder.

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comentarios
  1. Claudia dice:

    Supongo que este poema es un poema viejo y no sabía si escribirte algo, porque ya lo dijiste todo en él. Aun así, te lo agradezco, no soy mama, pero quiero y no se por qué leer tu poema simplemente me removió las emociones. tienes un talento impresionante, en serio, es una lástima que el blog este tan desactualizado porque pintaba muy bien.

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